Cantillana y su barquero

Por la serranía huele a jara y a romero; huele a estiércol de caballo y pasto seco, entre peñascos, guijarros y retama. Un numeroso grupo cabalga en silencio monte arriba. Solo las caballerías producen algún ruido bajo el insoportable calor….El Lorenzo –como llaman al sol- ya se dejaba sentir, poderoso, bien entrada la mañana. Aquel día, la partida tuvo que montar de muy temprano, pues los Migueletes se habían acercado peligrosamente. No resultaba habitual cambiar de refugio, excepto si la ocasión lo requería; y tener a los guardias cerca, era razón más que suficiente.

De modo que antes de despuntar el alba, toda la caterva había emprendido el éxodo hacia otras tierras. 

En el tedioso bochorno hay tufo a sudores rancios, proscritos y perseguidos. Navajas, sables y mosquetes; chicharras que ensordecen y pesados moscardones; caballos y jinetes que forman burda estampa…

Era la hazaña novelesca de varios siglos, que en épocas de acosados y rastreadores, en justicia impartida por caciques, que llueve sobre humildes, cabales y honrados prójimos, recoge las aventuras de grupos incontrolados por la geografía española.

Este es un cumplido homenaje a la villa de Cantillana. Preciosa, y precisa villa en nuestro entorno rural, que tiene tanta historia como leyenda. Tanta pasión como raigambre.

Cantillana es una localidad de la provincia de Sevilla, Andalucía, España. Así reza en la Wikipedia, que todos ustedes saben, es la enciclopedia libre que más funciona en internet, en la que todo el mundo puede aportar sus conocimientos… además, en este compendio respecto a Cantillana, siguen otros párrafos que detallan puntualmente el estatus de esta población, hablando sobre la antigüedad del lugar, que según dice se anota por restos arqueológicos del período neolítico. Con profusos hallazgos de industrias de piedra pulimentada, además de que en los alrededores de la actual población han aparecido lápidas con inscripciones tartésicas.

Luego, sigue haciendo un repaso por el período romano, reseñando que está mejor documentado, al ser uno de los puertos fluviales que jalonaban el curso del Guadalquivir entre Córdoba y Sevilla.

También avisa de la suposición, de que fue la Ilipa Naeva que aparece en algunas inscripciones de la época. Que existen noticias según las cuales el noble romano Lucio Elio Emiliano llenó de estatuas los pórticos que rodeaban el foro de la ciudad, la cual acuñó moneda propia en la que figuraba la cabeza de una mujer y un sábalo con atributos de la agricultura.

Pero eso no es nada, comparado con la historia contemporánea… la leyenda actual, la que, como aquél que dice se toca con la mano, nos acerca mucho más al especial rincón que es Cantillana

Cuentan las narraciones que había un barquero –narrativa novelesca y apasionada en cualquier modo- al que la justicia trató malamente, y dio de pleno con sus huesos en la mítica del bandolero.

Mítica y arrebatada quimera, novelesca y embriagadora aventura, que si ahondamos algo en la historia de los politicastros, ediles o dirigentes del siglo 19 y principios del 20, nos hace pensar que a lo mejor, o a lo peor, según se mire, no era tanta quimera como podría parecer. Sino, real y puramente verídico.

Tanto así, que refieren los sucesos del siglo XV que un capitán bajo las órdenes de Jofre Tenorio, almirante de Castilla, defendiendo las políticas del rey Alfonso XI, recorre las cercanías de Sevilla sembrando el pánico.
Y que este capitán ejercía especialmente sus desafueros en Cantillana, por lo que los arrieros y caminantes se alejaban del lugar y acostumbraban a decir: “Vámonos por otra parte, porque el diablo está en Cantillana”.

Lo que nos coloca en situación, para comprender  perfectamente lo que decíamos de caciques (léase, reyes o capitanes) que dominaban a su pleno antojo. Sin preocuparles la justicia en absoluto. La justicia, que distanciara de sus propios intereses, se sobrentiende.

Cuestión que incluso aprovechó el dramaturgo del Siglo de Oro Luís Vélez de Guevara, para titular una de sus piezas literarias con la famosa coletilla:  El diablo está en Cantillana.

Queremos traer a éstas ondas el recuerdo del mítico bandolero Curro Jiménez. Antes de sus encuentros con la ley, Andrés López, que aún existen en aquél pueblo sus apellidos, en lazo más o menos cercano, pero cosanguíneo. Una tierra de hombres y mujeres cabales y honrados, y fuertes, como las mismas piedras que les han visto crecer.

Y la leyenda de Andrés López, más conocido por su nombre de batalla Curro Jiménez, que además era hijo del barquero de Cantillana, cobra trazas de veracidad en mayor grado….

Mantiene alguno de los familiares que hoy viven, que mató a un solo hombre, por mor del cortejo a una bella dama. Reyerta a la usanza en noche de luna blanca, con destellos del acero azulado de las “facas”… y éstas, solo se blandían con una intención: perforar el cuerpo del contrario.

Que el ínclito difunto era hijo del alcalde del lugar, ni más ni menos, lo que llevó a toda la leyenda que, incluso, llegó a una serie televisiva de la mano de Sancho Gracia. Insigne actor de nuestro país, quien interpretó al bandolero de forma magistral. Hablamos de interpretación, se entiende.

De cualquier manera, Cantillana es un precioso pueblo con título de villa, blanco de cal y andaluz por los cuatro costados, y muy apetecible de visitar.

Tiene una población que ronda los 10.000 habitantes, cuya parte femenina, tienen fama de hacer los enrejados más vistosos de los mantones de Manila. Tarea que llevan desde dos siglos atrás para más detalle.

Otra rama importante de su artesanía, pasa por algún taller de alfarero que aún queda por allí, de renombrada obra.

Dio a luz, además de un bandolero famoso, tres pintores de categoría, como José Pérez Ocaña, Ricardo Lopez Cabrera y Antonio Sanchez Palma. Y algunos más de distintas artes o disciplinas, entre los que se encuentra el futbolista Espinosa, o el conocido torero Manili.

Y cuando llega la hora de echar algo al gaznate, en el plato, apetecible tras una jornada de visitas rurales y gratas, cobran protagonismo el jabalí, venados, conejos y perdices. Y son populares y de excelente paladar las calderetas de carne, lengua, o las migas con  chorizo. Para los más golosos, en repostería  destacan   los dulces  caseros,  como  pestiños, piñonates y gañotes.

Y no se vayan sin visitar la Iglesia de San Bartolomé, que transporta a regiones de misterio y rezos por hijos, hermanos padres o maridos, que, usando la expresión más repetida, tuvieron que tirarse al monte

Y ahora, vamos a hablar con alguien que nos contará cosas sobre Cantillana, concretamente, Diego Galdón, concejal de Turismo de esta insigne villa_________ buenas noches, señor Galdón, y bienvenido a esta etapa numero 17 de nuestro programa, Cantillana……

Entrevista con DIEGO GALDÓN

Además, José Manuel Peña y Paquito Meléndez, que están inmersos en sus quehaceres cofrades, y no por eso nos abandonan, nos dejaron una bonita entrevista a un cantante de aquí cerquita, de Palomares del Rio. Se llama Sergio López, y canta de maravilla. Acaba de sacar el disco titulado “Así te cuento mis cosas…..”

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